Últimamente nadie me invita a salir. El motivo de
ello no es que sea anti-social (aunque eso no niega que lo sea), ni tampoco que
no tenga amigos. Simplemente mantengo sin un peso en el bolsillo, y el poco
dinero que tengo me lo gasto, o comiendo, o comprando cartoncitos inútiles. No tengo
dinero para salir. No salgo, prefiero no hacerlo.
Sin embargo, no puedo negar que a veces se me entran
las ganas. Salir con conocidos, tomarnos unas cuantas cervezas y escuchar
música al ritmo de Leonardo Favio o Salvatore Adamo. Eso de vez en cuando no
hace daño. Pero ese “de vez en cuando” me despoja de dinero que podría invertir
en comida. Amo comer, aunque la mayoría de veces no tenga dinero para hacerlo.
Siempre me dicen tacaño por eso. ¡Y bueno! No puedo
negar la verdad: lo soy. No suelto dinero fácilmente para tomar, ni para
comprar libros, ni para cualquier otra actividad que no involucre comer. Tal
vez por eso esté engordando últimamente. Soy de ese tipo de personas a las que
les encanta compartir con sus conocidos, comiendo; estudiar, comiendo; leer,
comiendo; descansar, comiendo; incluso hacer ejercicio, comiendo. No, no. No
hago ejercicio, pero si lo hiciera, estaría seguro de que lo haría comiendo.
Así que si Ud. (amigo, conocido, familiar), me
invita a realizar cualquier actividad que no involucre comer, difícilmente la
aceptaré. O si quiere, págueme todo lo que me gaste. No se le olvide lo tacaño
que soy.
Cristian David Rincón
Una buena lecturita para descansar en la tarde... Hace muchos días no encontraba un texto que me hiciera reír a tal nivel que se me nota en la cara.
ResponderEliminarMuchas gracias Minerva. Espero que no te hubiera hecho reír por la forma en la que está escrito. Un saludo.
EliminarMe gusta mucho, es bastante divertida. Pero... no no es cierto, no hay peros, Me gusta y ya.
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