domingo, 26 de mayo de 2013

TACAÑERÍA EN SU MÁXIMO ESPLENDOR

     Últimamente nadie me invita a salir. El motivo de ello no es que sea anti-social (aunque eso no niega que lo sea), ni tampoco que no tenga amigos. Simplemente mantengo sin un peso en el bolsillo, y el poco dinero que tengo me lo gasto, o comiendo, o comprando cartoncitos inútiles. No tengo dinero para salir. No salgo, prefiero no hacerlo.
     Sin embargo, no puedo negar que a veces se me entran las ganas. Salir con conocidos, tomarnos unas cuantas cervezas y escuchar música al ritmo de Leonardo Favio o Salvatore Adamo. Eso de vez en cuando no hace daño. Pero ese “de vez en cuando” me despoja de dinero que podría invertir en comida. Amo comer, aunque la mayoría de veces no tenga dinero para hacerlo.
     Siempre me dicen tacaño por eso. ¡Y bueno! No puedo negar la verdad: lo soy. No suelto dinero fácilmente para tomar, ni para comprar libros, ni para cualquier otra actividad que no involucre comer. Tal vez por eso esté engordando últimamente. Soy de ese tipo de personas a las que les encanta compartir con sus conocidos, comiendo; estudiar, comiendo; leer, comiendo; descansar, comiendo; incluso hacer ejercicio, comiendo. No, no. No hago ejercicio, pero si lo hiciera, estaría seguro de que lo haría comiendo.

     Así que si Ud. (amigo, conocido, familiar), me invita a realizar cualquier actividad que no involucre comer, difícilmente la aceptaré. O si quiere, págueme todo lo que me gaste. No se le olvide lo tacaño que soy.

Cristian David Rincón

3 comentarios:

  1. Una buena lecturita para descansar en la tarde... Hace muchos días no encontraba un texto que me hiciera reír a tal nivel que se me nota en la cara.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Minerva. Espero que no te hubiera hecho reír por la forma en la que está escrito. Un saludo.

      Eliminar
  2. Me gusta mucho, es bastante divertida. Pero... no no es cierto, no hay peros, Me gusta y ya.

    ResponderEliminar